
De nuevo me atrapan los recuerdos
de nuevo las ilusiones perdidas
acechando mi mente a la espera
de la siempre esperada recaída.
La soledad, mi eterna compañera,
amiga de mis vanas esperanzas,
abrigo y consejera de mi alma
refugio de mis sueños y añoranzas.
Soledad que hoy ya me abandona
para hacerme sentir al fin querida,
no diré que disfruto con tu marcha,
pero si que anhelaba tu partida.
Me dejaste acostada en su regazo
ángel que del abismo me protege
consuelo de mis absurdas fantasías,
amigo que espero nunca se aleje.








